mayo 22, 2017

Notas de lectura a Jean-Jacques Rousseau Política y Cultura de Rafael Vargas Gómez

Andrés Salvador, Notas de lectura a Jean-Jacques Rousseau Política y Cultura de Rafael Vargas Gómez, Universidad Nacional del Nordeste / UNNE, Corrientes, 2011.
Jean-Jacques Rousseau
Maurice Quentin de La Tour (s. XVIII)
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1. Introducción

En este trabajo reunimos algunas notas que fueron realizadas sobre la base del insustituible libro del Profesor Rafael Vargas Gómez Jean-Jacques Rousseau Política y cultura  [1989], en el marco de nuestra actividad docente como adscripto en la materia Derecho Político - Cátedra B cuyo Profesor Titular es el Dr. Héctor J. Zimerman, durante el segundo cuatrimestre del ciclo lectivo del año 2005, para orientar a nuestros alumnos en una primera  aproximación al pensamiento político de Juan Jacobo Rousseau[1].

2. Antecedentes

Juan Jacobo Rousseau  en la obra de Rafael Vargas Gómez. En esta exposición seguimos el libro de Rafael Vargas Gómez Jean-Jacques Rousseau Política y cultura  [ed. UNNE, Corrientes, 1989]. El autor ha estudiado la obra de Rousseau en otros trabajos entre los que podemos mencionar La lectura del Contrato Social de Rousseau (Versión Preliminar) [Facultad de Derecho - Instituto de Sociología -UNNE, Corrientes, 1990, Inédito], texto este que dio lugar a una controversia con Joaquín E. Meabe autor de una Critica de la lectura del Contrato Social (Versión Preliminar) de Rafael Vargas Gómez [Facultad de Derecho - Instituto de Sociología -UNNE, Corrientes, 1990, Inédito] que es respondida por este en Respuesta a Joaquín Meabe por su critica de “La lectura del Contrato Social (Versión Preliminar)” [Facultad de Derecho - Instituto de Sociología -UNNE, Corrientes, 1990, Inédito]; mas recientemente nuestro autor ha publicado Rousseau. Pensar la legitimidad [EUDENE, Corrientes, 2005].


Jean-Jacques Rousseau, Du Contrat Social; ou Principes du Droit Politique,
Marc Michel Rey, Amsterdam, 1762
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 3. Desarrollo

El paradigma iluminista y Juan Jacobo Rousseau. Explica Rafael Vargas Gómez que mientras el paradigma iluminista, [A] no obstante su [1] nostalgia de las bondades del hombre primitivo, y su [2] critica de la civilización contemporánea, [B] consideraba que el hombre natural (naturaleza) era inferior al hombre civil (civilización) [Vargas Gómez, 1989: 31],  en cambio el pensamiento político de Rousseau puede explicarse en términos de una decadencia o degradación [Vargas Gómez, 1989: 33] que hominiza al hombre [Vargas Gómez, 1989: 49] y que lo lleva del mundo natural a la sociedad civil [Vargas Gómez, 1989: 33] y en consecuencia del hombre natural al hombre civil [Vargas Gómez, 1989: 31].

Para ello, Vargas Gómez muestra que Rousseau parte de una pregunta que podemos desagregar en:

[A] El hombre ha nacido libre y en todos lados se encuentra encadenado [...] ¿Cómo se ha producido este cambio? Lo ignoro [Contrato social, Libro Primero, Capitulo I (Vargas Gómez, 1989: 55; Rousseau, 1993: 4)] . La respuesta a esta pregunta nos remite al problema del Estado de Naturaleza y su paso a la Sociedad civil [Vargas Gómez, 1989: 29-30 y 95-97]:

1. El Estado de Naturaleza:  Aquí  debemos junto a Vargas Gómez debemos distinguir entre:

[a] Un estado de pura naturaleza: donde a su vez tenemos dos conceptos, primero,  el de Estado de Naturaleza que se caracteriza diciendo que en el no existe ruptura ni desvio entre la naturaleza del buen salvaje y sus actos, el que asimismo es moralmente igual a sus semejantes y segundo, el concepto de autoconservación ya que este buen salvaje esta libremente animado por el instinto de autoconservación y la piedad natural [Vargas Gómez, 1989: 29]; y

[b] Posiciones intermedias: El estado anterior se quiebra por circunstancias no necesarias que desde sus aparición operan infaliblemente y le sucede (a) la primera revolución: en ella se establecen y distinguen las familias, y (b) la segunda revolución: en ella aparece la metalurgia, la agricultura, la propiedad privada, la división del trabajo y el esfuerzo del hombre al servicio de otro. Aparece la confrontación humana en la lucha por la supervivencia, la gregarizacion que lleva a la imitación, y con ello la vanidad, el celo, la envidia y la dominación económica y política de unos grupos sobre otros, resultado de la guerra social que sepulta al estado de naturaleza en forma irreversible [Vargas Gómez, 1989: 29-30].

Atiéndase entonces que de la apropiación individual de la tierra para su cultivo surge como consecuencia la propiedad [ inexistente en el estado de naturaleza] y tras ella para asegurarla la sociedad civil [Beer, 1985: 11].


Jean-Jacques Rousseau, Discours sur l’origine et les fondemens de l’inégalité parmi les hommes,
Marc Michel Rey, Amsterdam, 1755
http://commons.wikimedia.org/wiki/File:DOI_Rousseau.jpg?uselang=es
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2. La Sociedad Civil: La desigualdad civilizatoria instituida en provecho del mas fuertes se fundamenta  en un contrato social fraudulento  [Vargas Gómez, 1989: 30] o mal contrato que da fundamento a las primeras sociedades políticas [ formaciones despóticas (Vargas Gómez, 1989: 60)][Vargas Gómez, 1989: 97]. Aquí debemos remitirnos a la segunda parte de la pregunta inicial:

[B] ¿Qué puede hacerlo [al cambio] legitimo? Yo creo poder resolver esta cuestión [Contrato social, Libro Primero, Capitulo I (Vargas Gómez, 1989: 55; Rousseau, 1993: 4)] Como afirma Vargas Gómez la pregunta a responder es la de ¿Cómo validar la existencia y necesidad de una sociedad política, donde, por necesidad, debe existir dominación? [Vargas Gómez, 1989: 62]. Rousseau sostiene que:

[a] Llega un punto en que los obstáculos a la conservación de los individuos en el estado de naturaleza triunfan sobre las fuerzas que estos emplean para mantenerse en ese estado y los hombre deben cambiar de forma de ser o morir [Vargas Gómez, 1989: 47-48], y para cambiar hay que dar respuesta a la famosa cuestión de:

[b] Encontrar una forma de asociación que defienda y proteja con toda fuerza común la persona y los bienes de cada asociado, y por la cual cada uno, uniéndose a todos, no obedezca sin embargo mas que a si mismo y quede tan libre como antes [Vargas Gómez, 1989: 48], tal es el problema que encuentra su solución [Vargas Gómez, 1989: 48] en:

3. El Contrato Social:  Este es un pacto de asociación por el que se produce la enajenación total de cada uno a la comunidad [Meabe, 1993: 38], de forma que el interés de cada uno coincide con el del cuerpo moral [Vargas Gómez, 1989: 49] formado por dos dispositivos sincrónicamente escindibles [Meabe, 1993: 38]:

[a] La voluntad general[2]: Irrecusable [Meabe, 1993: 39], distinta de la voluntad de todos [Vargas Gómez, 1989: 48] y que expresa el interés común, y:

[b] El cuerpo político o Republica: que materializa el interés común. Este cuerpo es Soberano [Meabe, 1993: 47].

El funcionamiento combinado de ambos dispositivos genera la Ley que es ante todo ley genérica o de derecho publico del que se desglosan cuatro tipos de reglas o leyes: políticas, civiles, criminales y morales [Meabe, 1993: 38]. Por su parte, el Gobierno se postula como producto de la Ley escindidas las actividades [legislativas y ejecutivas] y las formas de gobierno [Meabe, 1993: 38-39].

4. Bibliografía

Beer, Sir Gavin de   1985:   
Rousseau.
Barcelona, ed. Salvat, trad. cast. de Sara Martínez Pérez, 1985.

Meabe, Joaquín E.   1993:  
Derecho y Filosofía Social en Rousseau.
Corrientes, ed. UNNE, 1993.

Rousseau, Jean-Jacques   1993:  
El Contrato Social.
Barcelona, ed. Altaya, trad. cast. de María José Villaverde, 1993.

Vargas Gómez, Rafael   1989:  
Jean-Jacques Rousseau Política y cultura.  
Corrientes, ed. UNNE, 1989.


[1] Este texto fue leído en el marco de las Jornadas de Comunicaciones Científicas organizada por el ITGD en el transcurso del Homenaje al Profesor Rafael Vargas Gómez el martes 4 de julio de 2006 en el Aula Magna de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales y Políticas - UNNE.

[2] Para Rousseau, el fundamento de la justicia es la voluntad que: [1] es la naturaleza misma del hombre, y [2] origen de todas las convenciones y contratos, y en consecuencia un principio en el que se reconciliaran lo natural y lo convencional [Vargas Gómez, 1989: 53].